El Cayman S es a primera vista un Porsche. Es lo primero que salta a la vista. Eso se llama afinidad familiar. Plenamente buscada. ¿Qué muestra una mirada más detenida? Sigue siendo un Porsche. Pero con un acento completamente diferente por todas partes. Fibroso, como un músculo tenso desde el frontal a la trasera. Siempre preparado para el salto.